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marzo 16, 2017

El pasado mes de noviembre se llevó a cabo la IDEA 22/2016: ACTUACIONES DESTINADAS A PRESOS/AS DE LA CÁRCEL CAN BRIANS EN LA SEMANA CULTURAL DE LA MERCE.

Voluntarios y voluntarias de ner group montaron un concierto para los internos e internas de la Cárcel de Can Brians situada en el mismo municipio donde se encuentra la sede de PPT-WALTERPACK en Barcelona.

Con esta idea los/as voluntarios/as pretendían abrir una ventana de aire fresco que ventilase un poco el espeso ambiente de una prisión y arrancarles de la rutina.

 En las siguientes líneas os aportamos la experiencia vivida por una de las voluntarias de PPT- WALTER PACK (Virginia L.R.).

"Me piden que escriba sobre la experiencia vivida, como trabajadora y voluntaria de PPT-WALTERPACK NER GROUP. No creo que sea tarea fácil, aunque intentaré exponer lo más acertadamente posible qué se siente con una experiencia de esta envergadura.

Primero me gustaría explicar que, desde que nos trasladamos a la nueva planta de PPT y conocí la proximidad del Centro Penitenciario de Can Brians, se despertó en mí un interés especial, ya que siempre he considerado que hay personas que siguen un camino u otro empujadas más por sus circunstancias personales que por su personalidad. Todo el mundo merece una oportunidad y mientras el sistema de este Estado siga siendo el que es, la cárcel debe de ser un lugar de reeducación y de reinserción social. Algo que personalmente comparto.

A través de la cultura y de una de sus máximas expresiones como la música se puede contribuir y formar parte de esa reeducación que el sistema penitenciario actual establece; y es por ello que cuando me explicaron el proyecto de ofrecerles un concierto privado a parte de los y las reclusas de Can Brians, no dudé en participar.

Estuvimos bien aleccionados/as antes de entrar en las instalaciones ese día, ya que nuestra compañera ya nos había advertido de las normas de seguridad y control que los/as visitantes debíamos respetar. Nada de móviles, así que en el presente seguimos echando mano de los recuerdos a falta de poder utilizar la cámara, tal y como estamos tan acostumbrados/as en nuestro día a día. Creo que no tenerla también contribuyó a que durante la experiencia todos/as los/as que fuimos estuviéramos pendientes de “fotografiar” la experiencia para convertirla en recuerdos. Uno de esos recuerdos, que ahora me gustaría mencionar, es la extraña sensación de saber que estás en la cárcel, pero en cambio no parecer que lo estuvieras. Los primeros contactos se hicieron con presos que por su comportamiento disfrutaban de cierta libertad de movimiento y recuerdo que en todo momento pensaba que eran personas normales, como tú o como yo.

Hubo momentos de acercamiento entre ellos y nosotros. Notaban nuestro interés y ellos expresaban su necesidad de hablar sobre su vida. No quiero hablar de experiencias personales concretas por respeto a su intimidad, aunque sí de lo que pensaba en ese momento, que esa vida era la suya, pero podría haber sido la de cualquiera.

Uno de los momentos que fue más tenso para nosotros/as y que no puedo pasar por alto, es el momento en el que los/as presos/as que iban a escuchar el concierto, empezaron a salir de los distintos módulos. No puedo negar que en ese momento los prejuicios, que sin querer nos formamos, me hicieron sentir algo de miedo. Eran presos/as, estaban allí porque habían cometido algún delito, algunos de los cuales incluso podían ser delitos de sangre. Fue un momento que fácilmente podía impresionar a cualquiera.

Después pasamos dentro y los/as voluntarios/as nos colocamos en la parte de delante para dar soporte visual al grupo musical. La verdad es que me hubiese gustado poder sentarme en un lateral o incluso estar de pie y poder observar durante ese periodo su comportamiento, pero las reglas no lo hacían posible.

Nada más entrar, una frase significativa: “Ya era hora de que nos trajeran un grupo de verdad”. Las caras también reflejaban satisfacción.

Una vez que todos/as estuvimos sentados/as, y antes de empezar el concierto de Mucca Failate, pudimos socializar con otros presos y presas e incluso debatir sobre las diferencias que hay entre centros penitenciarios y sobre todo entre clases sociales. Fue sin duda otro de los momentos más interesantes de esta experiencia.

Empezó el concierto y todos/as, y cuando digo todos/as; quiero decir todos/as de verdad, disfrutamos de este grupo y de su entrega. Buena música y buen momento. Igual visto desde fuera, podía parecer que no estaban encantados/as, pero lo estaban. Nosotros/as también lo estuvimos.

No me voy a extender mucho relatando el concierto porque creo que basta decir que fue un éxito. Cuando finalizó, y antes de recoger, llegó el momento del análisis junto a los presos de confianza y el personal que trabajaba allí y que forma  parte del día a día de la reeducación y reinserción de los presos y presas de Can Brians. Algo que me pareció muy significativo fue que explicaron que sabían que les había gustado desde el principio porque estaban en silencio, ya que si no fuese así simplemente hubieran contribuido a que no se escuchara ni una nota hablando entre ellos/as tan alto como fuera necesario.

¿Qué extraigo de esta experiencia? Que todas las personas merecemos otra oportunidad, que los caminos no son igual de llanos para todos/as y que la música, como el resto de la cultura, es una herramienta fascinante para reeducar. Querían salir, querían salir y escuchar su propia música fuera…

Sí, sin duda. Volvería a repetir la experiencia”.